“Para poder ser irreemplazable uno debe ser siempre diferente. La vida no es sobre encontrarte a ti mismo, es sobre crearte a ti mismo” - Coco Chanel.
Siempre me he sentido diferente. No encajaba. Mi madurez mental me colocaba en situaciones en las que no me sentía comprendida. Y pensad en como se debía de frustrar una niña de apenas 10 años que ni siquiera entendía que estaba haciendo mal. Por qué funcionaba mal. Diferente.
La frustración es un sentimiento complicado, porque lleva a la impotencia y de ahí al desanimo y la soledad. Ahora imaginad la adolescencia, justo cuando las emociones están revueltas y no existen los grises. No me sentía feliz, tenía otros gustos, observaba y razonaba absolutamente todo, e incluso con 17 años, seguía siendo esa niña que quería algo más de la vida, a la que el mundo se le quedaba pequeño.
Hoy, ya con 21 años, sigo siendo esa niña pero con las ideas un poco más claras. Por fin he comprendido que ser diferente no era malo, era simplemente que tenía otras expectativas. Y ahora pienso, que aburrido tiene que ser ser normal, tener una vida lineal y equilibrada, con la aspiración máxima de casarse, tener una familia y acabar viviendo en el mismo edificio que papá y mamá.
Que aburrido.
Me gusta ser diferente, porque aunque ello conlleve que nunca voy a saber donde me va a llevar la vida, se que la voy a disfrutar, voy a aprender multitud de cosas nuevas, a conocer lugares y vivir experiencias inolvidables.
Soy una niña diferente y perdida pero que sabe que quiere hacer algo grande.
Pasito a pasito.
“¿Cómo alguien puede saber lo que quiere, si ni siquiera lo ha visto?” - Jobs

No comments:
Post a Comment