Antes de nada, NO ME JUZGUÉIS.
No me gusta Bieber, de hecho hasta hace poco ni siquiera simpatizaba con él, era de las personas que ni siquiera podía verlo y que además, por todas esas mierdas sociales ni siquiera me permitía escucharle, para al menos juzgarle musicalmente.
El problema está cuando tienes una hermana pequeña que le adora y que insiste hasta la saciedad en ir a verle. Y claro, aquí una, que entiende estas cosas, a la que le gusta viajar, conocer música nueva, y no me importa ir a cualquier concierto del mundo, acaba cediendo y de repente se ve rodeada de 15.000 niñas gritando y llorando.
Ahora mismo, mi opinión sobre él ha cambiado, la mayoría de su música sigue sin gustarme (sí, tengo que hacer excepciones) y sus numeritos de "miradme, que bueno estoy", tampoco. Pero tengo que reconocer 3 cosas: primero, que sabe muy bien lo que hace encima del escenario y tiene talento para ello; segundo, me gusta su voz en directo, no es de mis favoritas, pero es buena; y tercera, la calidad de su espectáculo, está claro que es consecuencia del dinero que hay detrás, pero si ha conseguido dejarme con la boca abierta, es lo que hay.
Además, la sensación de estar en un sitio tan grande, rodeada de tanta gente, cantando a la vez, sea quien sea quien actúe, sabéis que es la mejor experiencia del mundo.
A fin de cuentas, me di cuenta de que a pesar de no gustarme la mitad de sus canciones, no me costó estar allí tanto como había pensado, que me emocioné, e increíblemente, hasta lo pasé bien. Fue un fin de semana genial.
Me alegro mucho de haber tenido la oportunidad de estar allí, y poder juzgar con criterio.

No comments:
Post a Comment