Thursday, 7 March 2013

LONDRES: 3 días de All Time Low.

Llevo escuchando a All Time Low desde 2010 aproximadamente. Desde entonces, he tenido la oportunidad de verles unas 4 o 5 veces, por que sí, el mero de hecho de que pisen Europa, yo ya lo considero una oportunidad. Pero he tardado 3 años enteros en conseguirlo.
Una vez tras otra, me quedaba a punto de llegar a ver al que se ha convertido en uno de mis grupos favoritos.

Y este ha sido el año. 

El jueves 14 de febrero, oh sí, San Valentín (el cual sólo me llegó a felicitar el azafato del avión), volamos a Londres con una reserva para 3 noches en un hotel más que mugroso y entradas sólo para dos de tres conciertos que daba el grupo. Nosotras, cuatro chicas españolas llegamos sin importarnos nada de eso, ¡porque sabíamos en qué hotel se alojaban los grupos desde antes de volar! Pero nada salió como esperábamos.

Nos encontramos a nosotras mismas a punto de rogarle a Zack Merrick (bajista) unas entradas para ese día. Entre risas y llantos, esta fue nuestra noche de San Valentín. 


Si algo he aprendido de este viaje es que no tener entradas para un concierto estando en la puerta, es de lo peor en el mundo.

Respecto a los grupos, vimos a Alex DeLeon (The Cab) bajarse de un taxi, conocimos a parte de The Summer Set la primera noche, y se les tragó la tierra el resto de los días (solo les llegamos a ver cuando tocaban) y la historia con All Time Low fue...rara.

Para empezar, Rian Dawson es amor. Es amor cuando le ves en la puerta de su hotel, al llegar del concierto cargado de trastos, en Starbucks o en un semáforo. A Zack bueno, la primera vez que le ví fue cruzándomelo por la calle, en la puerta de nuestro hotel, caminando sin rumbo fijo y mirándonos como: ¿me conoces? ¿te conozco? (rememoremos por favor, el momento en que le intentan vender entradas para su propio concierto). 
Jack, es esa persona que llega directamente a hacerse autofotos sin pedírselo y luego huye con una excusa barata. Y luego está Alex...que...creo que nos conocimos el día equivocado. Todavía me sigue apeteciendo devolverle la putada con guandi de por medio. Era un plan genial.

Pero si tengo que buscar un motivo por el cual valió la pena este viaje, fueron los conciertos. Mis dos primeros conciertos de All Time Low y The Summer Set fueron brutales. Me lo pasé tan sumamente bien y llegué a agonizar tanto con Theraphy, que la mugre, el hambre, el frío, y las malas formas de Alex, no importan.

 Fue increíble, fui feliz y lo viví con algunas de las mejores personas en el mundo, y eso es suficiente.






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